El nuevo mapa del riesgo asegurador: datos, IA y decisiones en tiempo real

Por Paloma González

La gestión del riesgo en seguros ha entrado en una nueva fase. Ya no se trata solo de identificar amenazas, sino de operar en tiempo real en un entorno marcado por la velocidad, la volatilidad y la interconexión. Así lo refleja la tercera ‘Encuesta Anual Global sobre Gestión de Riesgos en el Sector Asegurador’ (‘The new shape of risk’) de EY, realizada en colaboración con el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), que analiza cómo los chief risk officers (CROs) están redefiniendo su papel en un sector cada vez más dependiente de los datos y la tecnología.

El estudio describe un entorno NAVI (non‑linear, accelerated, volatile and interconnected), en el que los riesgos no evolucionan de forma gradual, sino que aparecen de manera abrupta, se propagan rápidamente y se amplifican a través de terceros, infraestructuras tecnológicas y cadenas de valor globales. En este contexto, la capacidad de convertir datos en decisiones se ha convertido en un activo estratégico para las aseguradoras.

El dato, en el centro del nuevo riesgo asegurador

Uno de los mensajes más contundentes del informe es que el riesgo en seguros es hoy, en gran medida, riesgo de datos. Ciberseguridad, fraude, privacidad, cumplimiento normativo, resiliencia operativa o dependencia de terceros comparten un mismo punto crítico: la calidad, integridad y gobernanza de la información.

No es casual que el 80% de los CROs sitúe el ciber riesgo entre sus cinco principales prioridades, ni que la protección y privacidad de los datos sea la dimensión más relevante del riesgo tecnológico. A medida que las aseguradoras adoptan modelos en la nube, plataformas externas y soluciones de inteligencia artificial, los flujos de datos se multiplican, pero también lo hacen los puntos de exposición.

El informe subraya que el riesgo ya no reside únicamente en los sistemas propios. Cada proveedor tecnológico, cada socio externo y cada API introduce riesgos de concentración, calidad del dato y continuidad del servicio, con potencial impacto directo en operaciones, clientes y reputación.

De la experimentación a la IA integrada en pricing, fraude y suscripción

En un contexto en el que la IA ha dejado de ser un experimento aislado, el informe señala que, en 2025, la mayoría de las aseguradoras ya la utilizaba en funciones de riesgo, especialmente en detección de fraude y delitos financieros, ciberanalítica y monitorización de anomalías, análisis documental y legal, y, de forma creciente, en suscripción y pricing.

Sin embargo, la encuesta introduce un matiz clave: la adopción tecnológica avanza más rápido que la madurez del dato. El 79% de las entidades -y el 100% de las aseguradoras- identifica la calidad de los datos como el principal obstáculo para escalar la IA. Le siguen los silos de información, la fragmentación de sistemas heredados y la dificultad de integrar modelos avanzados en arquitecturas legacy.

Este desajuste explica por qué los CROs están priorizando inversiones en plataformas GRC, controles automatizados y hubs centrales de datos de riesgo, pues, sin una base sólida, la IA no solo amplifica el valor, amplifica también el error, con impacto directo en pricing, detección de fraude o evaluación de riesgos técnicos.

Riesgo en tiempo real: del comité al “trigger”

Otro cambio estructural es el abandono progresivo de los modelos de revisión periódica del riesgo. Según el informe, gracias a la analítica avanzada, muchas aseguradoras están evolucionando hacia modelos basados en eventos y señales tempranas, donde los datos activan alertas y decisiones sin esperar al cierre mensual o trimestral.

Este enfoque permite detectar desviaciones operativas antes de que se materialicen en pérdidas, ajustar criterios de suscripción o tarifas con mayor agilidad y responder más rápido a incidentes cibernéticos o fallos de terceros. En este nuevo esquema, el riesgo se integra en los procesos core del negocio, dejando de ser una función reactiva para convertirse en un socio estratégico de suscripción, operaciones y finanzas.

Resiliencia operativa: datos, terceros y continuidad del servicio

Por otra parte, el informe hace referencia a la resiliencia como una prioridad estructural consolidada, pero con un concepto evolucionado: ya no se limita a planes de continuidad, sino que se gobierna como una disciplina permanente, basada en datos, pruebas y métricas.

Así, el estudio identifica como capacidades clave la gestión de vulnerabilidades, especialmente en proveedores críticos; la monitorización continua y testing end‑to‑end; la capacidad de restauración de datos y servicios; y la visibilidad sobre terceros y cuartos proveedores.

En este sentido, otro de los mayores riesgos emergentes del sector es la dependencia de ecosistemas externos, como cloud, insurtechs y proveedores de datos, lo que viene a reforzar la necesidad de datos fiables más allá del perímetro de la aseguradora.

Talento: menos volumen, más inteligencia del dato

Contrariamente a lo que podría pensarse, la transformación digital del riesgo no se traduce en un aumento masivo de plantilla, sino en plantillas distintas. La mayoría de CROs prevé estabilidad en el número de profesionales, pero con una clara reorientación hacia perfiles con alfabetización en datos e IA, capacidad analítica avanzada, conocimiento de gobernanza de modelos y y habilidades para comunicar riesgos complejos al negocio.

Así, surgen roles híbridos, especialmente relevantes en fraude, ciber, clima, IA y ética del dato, donde el conocimiento asegurador se combina con capacidades tecnológicas.

La conclusión es clara: sin datos fiables, no hay transformación segura. Con ello, lo que el informe viene a advertir es que la transformación digital del riesgo no va de herramientas, sino de fundamentos. La IA y la analítica avanzada están redefiniendo el modelo, pero solo generan valor sostenible cuando se apoyan en datos de calidad, gobernanza sólida y talento preparado.

En un entorno NAVI, donde los riesgos se propagan más rápido que nunca, la ventaja competitiva de las aseguradoras estará en su capacidad para convertir datos en decisiones confiables. Y en ese equilibrio, el riesgo deja de ser un freno para convertirse en una palanca estratégica de resiliencia, confianza y crecimiento.

Fuente: Paloma González para Füture. Blog de innovación para el sector asegurador. (30 abril de 2026)