La dificultad de reconocer errores en posiciones de poder

Por Julio Bresso

En muchas ocasiones, cuanto más alto es el rol, más difícil se suele decir: “Me equivoqué”, y no siempre es por soberbia. Y aunque parezca raro, muchas veces es por miedo.

Miedo a perder autoridad, a generar incertidumbre, a que el error se interprete como debilidad.

Entonces pasa algo curioso.

Se corrige sin nombrar, se cambia de rumbo sin explicación, se ajusta la decisión, y no se reconoce el desvío.

Y el equipo lo ve.

No siempre necesita que todo sea perfecto, pero sí necesita coherencia.

Reconocer un error no debilita el liderazgo, al contrario: lo vuelve más creíble.

El problema no es equivocarse: es sostener lo insostenible para no admitirlo.

En muchas organizaciones, la confianza no se pierde por un error, se pierde cuando nadie lo asume.

Fuente: Julio Bresso es Consultor y Especialista en Recursos Humanos y Comunicación. Coaching organizacional