Por David Leonor
El ‘Q2 2026 Global Insurance Market Insights’ de Aon constata que la inteligencia artificial y el análisis avanzado de datos están transformando de forma progresiva los procesos de suscripción, sin alterar todavía de manera sustancial los patrones de precios del mercado. Su efecto más visible, según el documento, es una tarificación más técnica y consistente, y un peso creciente de la calidad de la información de riesgo en el resultado de las renovaciones.
El mercado global de seguros corporativos mantuvo en el segundo trimestre de 2026 condiciones generalmente favorables para los compradores, determinadas principalmente por la abundante capacidad disponible, la competencia entre aseguradoras y la experiencia de siniestralidad. El informe de Aon subraya, no obstante, que la inteligencia artificial y la analítica avanzada de datos se han consolidado como una segunda fuerza, de carácter más estructural, que empieza a modelar el comportamiento de las aseguradoras en la suscripción, la tarificación y la gestión de siniestros.
«La inteligencia artificial no ha cambiado de forma fundamental los patrones de tarificación, todavía. Las condiciones del segundo trimestre han seguido determinadas por la fuerte competencia y la abundante capacidad. Sí observamos que la inteligencia artificial está haciendo que la tarificación sea más técnica, granular y consistente, mientras la suscripción se vuelve más selectiva e informada», señala Cynthia Beveridge, directora global de Broking de Commercial Risk Solutions en Aon. La cita resume el diagnóstico central del informe: la tecnología no sustituye todavía a la oferta y la demanda como principal motor del ciclo, pero sí refina la forma en que las aseguradoras evalúan cada riesgo dentro de ese ciclo.
De la tarificación agregada a la diferenciación por riesgo
Según el documento, las aseguradoras recurren cada vez más a la analítica y a la inteligencia artificial para triar las solicitudes de cobertura, identificar señales de riesgo, y respaldar las decisiones de suscripción y la gestión de carteras. El resultado, señala Aon, es una mayor capacidad para diferenciar entre riesgos: las compañías identifican con más precisión qué clientes presentan mejor perfil y ajustan sus condiciones de forma más granular, en lugar de aplicar movimientos de precio uniformes por línea de negocio o sector.
Esa mayor capacidad de diferenciación traslada el peso de la negociación hacia la calidad de la información que aporta el asegurado. El informe indica que «la información de riesgo de alta calidad, las presentaciones claras y la resiliencia demostrable se están convirtiendo en factores cada vez más importantes para lograr resultados favorables en la renovación». En la práctica, esto significa que dos organizaciones con un perfil de riesgo similar pueden obtener condiciones distintas en función de la calidad y el detalle de los datos que faciliten a su asegurador, un efecto que, según el informe, se intensificará a medida que las aseguradoras perfeccionen sus modelos.
Un patrón que se repite por regiones, con matices
El informe documenta esta tendencia en todas las regiones analizadas, aunque con acentos distintos. En Asia, Aon señala que la inteligencia artificial «ha comenzado a tener una influencia significativa en el comportamiento asegurador en materia de precios, suscripción, siniestros y servicios», al tiempo que las aseguradoras plantean más preguntas sobre el gobierno de la inteligencia artificial de sus clientes y la integridad de sus datos, ante el riesgo de exposiciones nuevas o no detectadas. En América Latina, el documento atribuye a la analítica y la inteligencia artificial una mejora en la diferenciación de riesgos y en la eficiencia de los procesos de cotización. En el Pacífico, Aon las vincula a mayor velocidad y precisión en el análisis de solicitudes, aunque también las sitúa entre los motivos de cautela de las aseguradoras de ciber, junto a los riesgos sistémicos.
En Norteamérica, el informe pone el acento en el efecto sobre el trabajo de los profesionales de suscripción más que en el precio. «La inteligencia artificial permite a las aseguradoras cambiar de forma fundamental la manera en que gestionan las tareas repetitivas y manuales, de modo que los suscriptores puedan dedicar más energía a trabajar con clientes y corredores, mantener conversaciones más profundas, resolver problemas complejos, innovar y construir confianza. A medida que el trabajo rutinario pasa a manos de las máquinas, el trabajo humano de escuchar, asesorar y cultivar relaciones no pierde valor: se convierte en el diferenciador más importante que tenemos», afirma Brian Wanat, responsable de Commercial Risk Solutions para Norteamérica en Aon.
La misma lógica llega a los siniestros
El informe extiende este análisis a la gestión de siniestros, donde las aseguradoras invierten en herramientas digitales y de inteligencia artificial para acelerar la toma de decisiones y reducir la carga administrativa. Hasta ahora, precisa el documento, estas herramientas se emplean sobre todo para triar expedientes, no para decidir la liquidación. Aon advierte, además, de un riesgo asociado a esta automatización: que se erosione la experiencia técnica de los equipos o que estos queden infradotados de recursos. «Los ganadores de la próxima década no serán las aseguradoras que más recorten el coste de los siniestros, sino las que combinen la automatización inteligente con un criterio profundo y de primera línea», advierte Mona Barnes, directora global de Siniestros de Commercial Risk Solutions en Aon.
En conjunto, el informe describe un proceso de transformación gradual, todavía acotado por la dinámica de capacidad y competencia que domina el ciclo, pero con capacidad para reconfigurar a medio plazo los criterios que determinan qué organizaciones acceden a las mejores condiciones de mercado.
Fuente: David Leonor para Füture. Blog de innovación para el sector asegurador. (1 septiembre de 2026).






