El problema no es la gente. Es el sistema.

Por Julio Bresso

Lo veo todo el tiempo en equipos y organizaciones: cuando algo no funciona, la explicación suele ser humana.
•⁠ ⁠“Falta compromiso”
• “No hay actitud”
• “La gente no se involucra” …

En realidad, muchas veces, el problema empieza bastante antes.

Se piden resultados sin dar claridad. Se exige compromiso con procesos rotos o anticuados Se habla de clima cuando faltan decisiones. Se espera que las personas “le pongan ganas” a estructuras que no ayudan.

Y entonces el peso suele caer casi siempre en el mismo lugar: en la gente.
No porque no quiera, sino porque el sistema no acompaña.

Cuando los roles no están claros, cuando las prioridades cambian todo el tiempo, cuando las decisiones se dilatan, cuando nadie termina de hacerse cargo, cuando se le teme a la tecnología disponible y no se la ve como aliada sino como enemiga, no hay motivación que alcance.

Ahí no falla la actitud. Falla el diseño.

Seguir pidiendo más esfuerzo sin revisar los sistemas que imperan en la organización, no sólo es injusto: es altamente ineficiente.

Vale la pena mirar en que estadío está el Sistema, antes de preguntarnos qué le falta a la gente. Activar para ver una imagen más grande.

Fuente: Julio Bresso es Consultor y Especialista en Recursos Humanos y Comunicación. Coaching organizacional (Mayo 2026)