La era del liderazgo reactivo

Por Marcelo Vázquez Ávila

Una semana atrás, después de una entrevista y hablando con un
sobrino, él me pedía hablar sobre cosas “practicas” y me di cuenta que me
estaba pidiendo “herramientas” mentales, o algo así, él trabaja en creatividad publicitaria y el caos es algo de todos los días.

Y ahí me di cuenta de algo, estamos viviendo en la era del «liderazgo reactivo». Ante la crisis, el CEO promedio acelera. Ante el caos, el equipo entra en pánico. Como biólogo, veo muchas veces cómo el organismo empresarial está en modo lucha o huida constante.
El resultado? Decisiones superficiales, equipos quemados
(burnout) y una cultura de la urgencia que mata la estrategia.

Creemos que liderar el caos es correr más rápido que el incendio, pero en biología pasa, muchas veces, que el animal que más corre es el que más cerca está de ser la presa.

El CEO argentino promedio confunde «agilidad» con «taquicardia organizacional».

El liderazgo de influencia hoy no se trata de quién tiene más energía, sino de quién tiene más claridad. Dejá de pedirle a tu equipo que «se ponga la camiseta». Empezá a pedirle que entrene su neo córtex.

¿Cómo?

En mis consultorías con equipos de dirección, noto que el mayor activo no es el capital, sino la capacidad de procesar la incertidumbre sin colapsar. Para eso, trabajo dos conceptos que la academia olvidó, dos músculos que hay que entrenar y nadie está mencionando:

Resistencia Cognitiva:
Es el músculo de soportar la ambigüedad. Es la capacidad de sostener la tensión de lo complejo sin caer en soluciones simplistas. El líder mediocre quiere «cerrar el tema» para que no le duela la cabeza. El líder de alto impacto tiene la resistencia para habitar el problema, estirarlo y desmenuzarlo. No busca la salida rápida, busca la salida evolutiva. En definitiva. En un mundo de «recetas de 3 pasos», el líder con resistencia cognitiva se banca la incertidumbre. No cierra el tema rápido para aliviar su ansiedad; lo sostiene para encontrar la solución óptima.

La biología nos enseña: La evolución no ocurre en la comodidad, sino bajo la presión sostenida.

Paciencia Intelectual: Esta, más que una herramienta, es un arte que hay que cultivar. En el mundo en que vivimos, en la moderna dictadura de la respuesta inmediata, la paciencia intelectual se destaca como el arte de permitir que las ideas maduren antes de ejecutarlas. No es «esperar», es procesar. La biología no se apura: una célula no se divide antes de tiempo. La paciencia intelectual es el arte de no «sanatear» cuando no se sabe, y de esperar a que la señal se separe del ruido. Un líder con paciencia intelectual influye, no porque grita más fuerte, sino que ve lo que otros ignoran por el apuro.

En fin sobrino, acá esta lo que habíamos hablado, estoy muy seguro que te van a servir. ¡Úsalas!

Fuente: Marcelo Vázquez Ávila es Consultor de Alta Dirección. Coach y Mentor. Biólogo. PH D en filosofía. Experto en comportamiento humano en organizaciones.